[Bitácora de Clases] Fecha 13-03-2026

Se introdujeron los principales conceptos que guiarán el análisis de las tecnologías de la información desde la perspectiva de la administración. Se enfatizó que el objetivo de la materia consiste en comprender el rol de la tecnología como un recurso estratégico dentro de las organizaciones y no como un conjunto de componentes técnicos aislados. En este sentido, el enfoque del curso se orienta a analizar cómo las tecnologías apoyan y transforman los procesos administrativos, la toma de decisiones y la gestión organizacional.

Uno de los primeros aspectos conceptuales abordados fue la diferencia entre el análisis técnico y el análisis funcional de la tecnología. Se explicó que el curso no se centra en estudiar características técnicas específicas —como tipos de memoria, dispositivos de almacenamiento o anchos de banda— sino en comprender cómo la tecnología se integra a los procesos organizacionales. Desde esta perspectiva, se sostuvo que todas las organizaciones, independientemente de su tamaño o sector, realizan funciones administrativas similares, tales como ventas, control de inventarios, cobros y pagos, facturación o liquidación de haberes. Estas funciones constituyen estructuras organizacionales relativamente estables, mientras que la tecnología actúa como un medio para ejecutarlas de forma más eficiente.

En relación con este punto, se analizó la evolución histórica de los procesos administrativos para demostrar que, aunque las tecnologías cambian, la lógica funcional de los procesos se mantiene relativamente constante. Se utilizaron ejemplos concretos para ilustrar esta idea. Por ejemplo, el proceso de inscripción a materias universitarias se realizaba anteriormente mediante formularios en papel que eran depositados en urnas, mientras que actualmente se realiza mediante plataformas digitales. Sin embargo, desde el punto de vista funcional, el proceso sigue siendo esencialmente el mismo: seleccionar una materia, elegir un curso e inscribirse en el sistema correspondiente. Este tipo de análisis permite comprender que la digitalización transforma la forma en que se ejecutan los procesos, pero no necesariamente modifica su esencia.

Otro concepto central desarrollado en la clase fue el de las diferentes eras de adopción tecnológica dentro de las organizaciones. Se explicó que en la actualidad conviven múltiples niveles de madurez tecnológica, lo que implica que distintas organizaciones —e incluso diferentes áreas dentro de una misma organización— pueden operar con distintos grados de digitalización. Algunos procesos continúan realizándose manualmente, mientras que otros se encuentran altamente automatizados. Esta coexistencia de tecnologías refleja la evolución gradual de los sistemas organizacionales y la necesidad de comprender el contexto en el que se implementan las soluciones tecnológicas.

Para ilustrar esta evolución, se presentó el ejemplo del sistema de pago en el transporte público. En una primera etapa, el pago se realizaba mediante dinero en efectivo y el conductor realizaba el cálculo manual del importe correspondiente, emitiendo un boleto en papel. Posteriormente se introdujeron sistemas automáticos de pago mediante monedas, que simplificaron parte del proceso. Finalmente, en la etapa actual se utilizan tecnologías digitales como la tarjeta SUBE, los pagos mediante códigos QR o los pagos con dispositivos móviles utilizando tecnologías de comunicación de corto alcance (NFC, Near Field Communication). A pesar de estos cambios tecnológicos, la función del proceso permanece constante: contratar el servicio de transporte, efectuar el pago y utilizar el servicio. Este ejemplo permite comprender cómo la innovación tecnológica incrementa la eficiencia operativa sin alterar necesariamente la lógica funcional del proceso.

Otro tema relevante abordado fue el concepto de obsolescencia tecnológica. Se explicó que las tecnologías poseen un ciclo de vida limitado y que, con el tiempo, pueden volverse obsoletas tanto desde el punto de vista técnico como funcional. La obsolescencia técnica se produce cuando los dispositivos o sistemas dejan de recibir soporte o actualizaciones, mientras que la obsolescencia funcional ocurre cuando la tecnología ya no responde adecuadamente a las necesidades del negocio. Se mencionó como ejemplo el fin del soporte del sistema operativo Windows 10, lo que implica que muchas organizaciones deben evaluar la actualización de sus equipos o la migración a nuevas plataformas. Este tipo de decisiones tecnológicas requiere considerar costos, horizontes de planificación y el impacto en la operación organizacional.

También se introdujo el concepto de sistemas integrados de gestión empresarial, particularmente los sistemas ERP (Enterprise Resource Planning, Planificación de Recursos Empresariales). Estos sistemas permiten integrar múltiples funciones organizacionales dentro de una única plataforma tecnológica, facilitando la gestión de procesos como finanzas, recursos humanos, logística y producción. Se mencionó el caso de SAP como uno de los principales referentes del mercado, utilizado por un porcentaje significativo de empresas a nivel mundial. Asimismo, se destacó que la evolución hacia modelos basados en la nube está modificando las formas tradicionales de implementación de estos sistemas, generando cambios tanto en la infraestructura tecnológica como en la estructura organizacional de las empresas.

Otro aspecto central discutido fue el valor estratégico de los datos dentro de las organizaciones. Se planteó que, a diferencia de otros componentes tecnológicos como hardware o software, los datos constituyen un activo único e irremplazable. Mientras que los equipos o las aplicaciones pueden adquirirse nuevamente en el mercado, la información generada por una organización —sus registros de clientes, transacciones, operaciones y mercados— es propia y no puede ser reemplazada. En consecuencia, la gestión adecuada de los datos resulta fundamental para la toma de decisiones estratégicas, permitiendo analizar mercados, identificar oportunidades de negocio y optimizar la asignación de recursos.

En relación con la gestión de la tecnología, se introdujo el concepto de pensamiento sistémico. Este enfoque propone analizar los sistemas de información como un conjunto de elementos interrelacionados que deben funcionar de manera integrada. Se identificaron cinco componentes fundamentales que conforman cualquier sistema de información: hardware, software o aplicaciones, datos, procesos y personas. El funcionamiento adecuado de un sistema depende de la interacción equilibrada entre estos elementos. Desde esta perspectiva, el rol del administrador consiste en comprender cómo estos componentes se articulan dentro de un ecosistema tecnológico que apoya el funcionamiento de la organización.

Finalmente, se analizó el papel de la automatización en la toma de decisiones organizacionales. Se explicó que algunas decisiones pueden ser completamente automatizadas cuando se basan en reglas claras y patrones predefinidos, mientras que otras requieren necesariamente intervención humana. La automatización resulta especialmente útil en procesos repetitivos o en situaciones donde se requiere una respuesta inmediata, como en el caso de sistemas de seguridad o sensores automáticos. Sin embargo, muchas decisiones estratégicas continúan dependiendo del juicio humano y del análisis contextual.

En conjunto, los temas presentados durante la clase establecen las bases conceptuales para el estudio de la gestión de tecnologías digitales en las organizaciones. La materia propone analizar la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como un instrumento que permite mejorar la eficiencia operativa, apoyar la toma de decisiones y generar ventajas competitivas en el contexto de la administración moderna.

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